Antes que nada: no planches algo que tenga manchas. Si se plancha
una prenda que no ha sido antes lavada, las mancha pueden quedarse a vivir!

Si bien puede resultar algo problemático en el momento, doblar las prendas
inmediatamente después de haberlas retirado del secarropas o la soga puede
significar menos tiempo de planchado posterior.

Reservá espacio cerca de la tabla de planchar para colocar las prendas,
tanto arrugadas como ya planchadas, para no perder tiempo y esfuerzo
en caminar innecesariamente.

Clasificá las prendas según su temperatura de planchado y empezá a trabajar
desde las prendas que requieren menos temperatura a aquéllas que necesitan
temperaturas más elevadas (de modo tal que no termines, accidentalmente,
utilizando una plancha demasiado caliente). Si el valor de la temperatura es
fundamental, dejá reposar la plancha un par de minutos, luego de efectuar
los ajustes de temperatura del caso.

Antes de planchar, estirá y alisá cada una de las prendas.

Usá Klaro® siguiendo las instrucciones del envase.

Humedecé la ropa con moderación. El exceso de humedad implica
mayor tiempo de planchado.

Si no estás segura acerca de si debe plancharse una prenda en particular,
empezá con un rincón pequeño y escondido que ofrezca la tela de dicha prenda.

Durante los últimos minutos de planchado, podés apagar la plancha eléctrica.
El calor es suficiente para continuar planchando un par de prendas más,
como pañuelos o algo pequeño.